lunes, 4 de febrero de 2019

"ERA FORASTERO Y ME ACOGISTE", 2º ARTÍCULO DE ARAÑAS Y VISIGODOS:











DELEGACIÓN DIOCESANA DE MIGRACIONES
SIGÜENZA-GUADALAJARA
Arañas y Visigodos


Ángel Díaz Matarranz
21 de enero de 2019

ERA FORASTERO Y ME ACOGISTEIS

Si a alguien le da por consultar varias biblias, de distintas editoriales, ediciones y traducciones, y busca el capítulo 25 del evangelio según san Mateo, encuentra la siguiente frase: «era forastero y me acogisteis». Con ligeros matices o sinónimos, todas las biblias dicen lo mismo. Mejor: es Jesús el que pronuncia esas palabras, que vienen enmarcadas por otras: hambre, sed, desnudez, enfermedad, cárcel…

El que acoge al forastero («el que es o viene de fuera del lugar», dice el Diccionario de la lengua española) acoge al propio Jesús. Y esta es una de las condiciones para recibir la herencia del Reino de Dios. Desde esta perspectiva, acoger es algo propio del cristiano y de la cultura cristiana, la misma que tanto nos gusta defender frente a otras culturas que vienen de fuera a invadirnos.
He escuchado a gente que pone nombres despectivos o degradantes a los colectivos de inmi-grantes, pero desconoce cómo se llaman las personas que forman esos colectivos, porque no les interesa entrar en sus vidas. No les importa que vengan con hambre, con sed o desnudos. En el mejor de los casos, lo que sí les preocupa es si han estado en la cárcel, para colocar el sambenito de delincuentes a todos los de su país. Hay quien no sabe nada del forastero ni quiere saber: una actitud, desde luego, poco cristiana.
Sin embargo, frente a personas intolerantes y xenófobas, que se suelen hacer notar, también conozco testimonios, normalmente más silenciosos, de personas que llaman por su nombre a los que vienen de fuera. Hay quien se preocupa de Fátima y de su hijo enfermo, y de que no les falten las medicinas o la comida que necesitan. Hay quien procura mantas a Zulma o la lleva en su propio coche a la consulta del médico o al consulado para arreglar sus papeles, porque no tiene dinero ni para pagar el autobús. Hay quien no hace distinción entre sus amigos del colegio o del instituto y le da igual que se llamen Malak, María, Tatiana, José, Jefferson, Amed…: son sus amigos y punto. Hay quien va del brazo de Julia o de Ibrahim y les acompañan a todas partes porque son su bastón, sus ojos y hasta sus fuerzas, y lo que menos interesa es que el color de su piel, su religión o su manera de hablar sean iguales o diferentes a los propios.
Esta es la verdadera cultura de la acogida y del encuentro: la cultura que no daña la dignidad de las personas; al contrario, hace que muchas de ellas la recuperen después de haberla perdido o simplemente no tenerla por haber nacido en un lugar determinado del planeta. Y esta es la cultura que todos, pero sobre todo los cristianos, debemos promocionar.




DANCING DAY






Buenos días queridos hermanos y hermanas,, desde la Delegación Migraciones Guadalajara España vamos a iniciar otro proyecto, tratando de responder al llamado que nos ha hecho Papa Francisco de acoger, proteger, promover e integrar a nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados...

A través del baile queremos ir dando algunos pasos, por el momento iniciaremos con mujeres, resignificando nuestra experiencia migratoria y tratando de integrarnos con otras mujeres, en la comunidad, en la iglesia....ven te esperamos...próximo miércoles 23 de enero...



PRESENTACIÓN DE CATECÚMENOS EN SAN PASCUAL BAILÓN













El bautismo de Jesús y nuestro bautismo

Viviendo momentos de mucha gracia con el grupo de jóvenes que se prepara para recibir los sacramentos del bautismo, confirmación y eucaristía, es que la catequesis con ell@s se ha vuelto una vivencia tan palpable de este Dios que camina con su pueblo...Hoy presentándonos a la comunidad como catecúmenos de nuestra parroquia, San Pascual Bailón...


SOMOS HIJOS E HIJAS DE UN PEREGRINO








Resignificando nuestra experiencia migratoria

A partir de un libro del querido Alberto Ares “Somos hijos e hijas de un Peregrino”, hemos iniciado un camino de resignificación a nuestra experiencia migratoria, seguro nos traerá buenas nuevas...por el momento estará enfocado sólo a las mujeres en la migración. Te interesa???? Delegación Migraciones Guadalajara España



DE VISITA AL CENTRO DE REFUGIADOS DE SIGÜENZA

















De visita pastoral en el Centro de Acogida de Refugiados en Sigüenza, un centro de acogida y acompañamiento integral a personas sujetas de protección internacional y de ayuda humanitaria a cargo de ACCEM...se necesitan más centros con la capacidad y la infraestructura que aquí se tiene, es que el tema de la acogida y de la gestión de la protección internacional está desbordada (es política del Estado).

En la primavera de 1992 y por iniciativa del entonces obispo diocesano, José Sánchez González, nació, en el antiguo colegio San José de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en la calle de la Estrella de Sigüenza, el Centro de Refugiados.

El Centro de Sigüenza dispone de 60 plazas y, a lo largo de estos 25 años, ha acogida a las más de seis mil personas solicitantes de asilo. En su plantilla, hay en total de 15 profesionales y más de 200 voluntarios. 


COMPARTIR LO QUE SE TIENE....












Llegó con un plato de galletas, así fue la recepción, me dijo ¨ayer te vine a buscar y no estabas¨, hoy regresó para dejarme lo que había preparado.
Me encantan los lazos que vamos construyendo, cuando estás mujeres vienen a la Delegación de Migraciones, hablamos poco, muy poco, sólo estamos, me enseñan a estar y lo voy disfrutando, sobre todo disfruto que me permitan estar con ellas. Después de un tiempo, muchas veces en silencio, me dicen, “bueno nos vamos para que sigas lo que tienes que hacer”...

Hna. Letty Sacalabriniana






martes, 8 de enero de 2019

PRIMER ARTÍCULO DE "ARAÑAS Y VISIGODOS": "¿SOMOS DEMASIADOS?



¿SOMOS DEMASIADOS?
María Adell y Concha Carrasco

7 de enero de 2019
"Arañas y Visigodos"


Somos 46,7 millones de residentes en España, de los cuales dos millones vivimos en Castilla-La Mancha y 250.000 en la provincia de Guadalajara. 

Desde el año 2010, los extranjeros en España han disminuido en un millón y en Guadalajara se ha producido un descenso de 10.000 en la población extranjera. 

Y, sin embargo, seguimos viviendo una situación alarmista sobre la llegada de inmigrantes, con noticias como: «Decenas de inmigrantes llegan a la playa de Zahora, en Cádiz» (ABC, 30 de julio de 2018); «La llegada por mar de inmigrantes a Cádiz se incrementa por cuatro en 2017» (CADENA SER, 26 de febrero de 2018); «2018: año récord de llegadas de migrantes en patera a España, un 154% más que en 2017» (EUROPA PRESS, 17 de octubre de 2018). Palabras como llegada, acogida, avalancha o invasión; denominaciones como panchito, moro, negrito o sudaca, tienen de antemano una connotación negativa y suponen ya un prejuicio en la forma en la que percibimos la inmigración.  

Pero, en realidad: ¿somos demasiados?

Guadalajara se encuentra entre las ocho provincias de España más despobladas, con una densidad de 21 hab./km2. Si exceptuamos las cinco poblaciones que superan los 10.000 habitantes (Guadalajara, Azuqueca, Alovera, El Casar y Cabanillas), nos encontramos con que solo quedan 100.000 habitantes y una densidad que no llega a los 10 hab./km2. Ello supone un futuro incierto, habida cuenta del envejecimiento de la población y de la baja tasa de natalidad, al igual que en otras provincias del interior. Es lo que el escritor Sergio del Molino denomina «la España vacía». 

Aunque la inmigración no es la solución a este problema, sí que ha paliado alguno de sus efectos. La llegada de inmigrantes a nuestra provincia ha supuesto el incremento del número de escolares, facilitando la pervivencia de varios centros de enseñanza; el acceso a determinados puestos de trabajo para los que no se encontraba población nativa; el aumento de la población de la provincia y de la capital; y mayor número de personas inscritas en la Seguridad Social (porque… ¡sí!: la mayoría de los extranjeros cotiza a la Seguridad Social).

¡No habrá invasión, tranquilos! Porque la gran mayoría de los pobres no pueden salir de los países donde nacieron y a los que solicitan nuestro asilo y auxilio no les dejamos entrar. Tú y yo somos cómplices de estas situaciones de injusticia que se producen en la casa común que es nuestra tierra. Por ello, no olvidemos que fuimos, somos y podemos ser inmigrantes.