domingo, 18 de diciembre de 2016

8 DE DICIEMBRE: VIRGEN DE CAACUPE, PATRONA DE PARAGUAY























Delegada de Migraciones junta a su patrona.












Origen del nombre
El nombre Caacupé proviene de la palabra guaraní ka’a kupé, que significa ‘detrás de la yerba’ o ‘detrás del bosque de yerba’. El término ka’aguý significa ‘monte’ (en su acepción como ‘bosque’), y ka’á es ‘yerba mate’. Se suele decir que Caacupé es la Capital Espiritual del Paraguay, porque cuenta con el mayor santuario del país.

Leyeda 

En el pueblo de Tobati ( cercano a Caacupé), fundado hacia el 1600, vivía un escultor guaraní de nombre José. Había sido convertido al cristianismo por los misioneros jesuitas Era un indio guaraní, converso de la misión franciscana de Tobatí, en una ocasión, al volver de las selvas del Valle Ytú con un gran trozo de madera de muy buena calidad, dijo que se había encontrado involuntariamente ante indios de la tribu mbayá (tribu que había decidido pelear contra la colonización española y portuguesa), a los que consideraba muy peligrosos. Dijo haberle prometido a la Virgen María que si los mbayás no lo atrapaban, esculpiría una imagen de ella y lo veneraría. Entonces dijo que se le apareció la propia Virgen María en persona, que le gritó en guaraní: ¡Ka'aguý cupe-pe!, que significa ‘¡[vete] detrás de los arbustos de yerba mate!’ (planta muy usada como infusión en Paraguay, y que es uno de los principales productos que exporta el país). El indio corrió, y encontró un grueso tronco tras el cual se escondió. En ese momento prometió que con la madera del árbol protector tallaría la imagen de la Virgen, si es que llega a salir con vida del trance. Efectivamente los mbayás siguieron de largo sin advertir su presencia, y el indio, agradecido, en cuanto pudo regresar, tomó del árbol la madera que necesitaba para esculpir la estatua de madera.

El tronco le alcanzó para esculpir dos estatuas; la mayor fue destinada a la Iglesia de Tobatí y la más pequeña la conservó el indio en su poder, para su devoción personal.

Segunda parte de la leyenda

Los misioneros jesuitas decían que en el sitio preciso de la aparición había brotado agua milagrosa, y que esa agua había ayudado a los guaraníes a sobrevivir el calor del verano.

Años después, la gran inundación que creó el lago de Ypacaraý amenazaba con destruir los poblados cercanos. Los frailes franciscanos, acompañados de los habitantes de la región, organizaron rogativas pidiendo la tranquilidad de las aguas. El padre Luis de Bolaños bendijo las aguas y —como cada año— éstas retrocedieron hasta sus límites actuales. Pero en esta ocasión apareció flotando la imagen de la Virgen, que los misioneros dijeron que era la de la misión de Tobatí, la misma que el indio desconocido tallara años atrás. Desde entonces el pueblo la llamó la Virgen de los Milagros.

El indio desconocido se había instalado con su familia en ese sitio. Construyó un humilde oratorio, en torno al cual, con el correr de los años, fue constituyéndose un poblado conocido primeramente como Los Ytuenses. Hacia 1765, la zona ya era conocida como el Valle de Caacupé. El 4 de abril de 1770, se toma como referencia para la fundación del pueblo de Caacupé.

Se celebra el 8 de diciembre de cada año, que comienza con nueve días de anticipación, durante los cuales se reza el rosario, las campanas de la Iglesia en la hora cero acompañados de las estruendosas explosiones de bombas, cohetes, fuegos artificiales, etc., como anuncio del inicio de la Fiesta Patronal. La vigilia que se corona con la tradicional Serenata a la Virgen: donde hay bailes típicos como "las galoperas", grupos folklóricos, alguno de ellos con arpa paraguaya y con los mariachis finaliza la serenata. Este último grupo musical ingresa al lugar cantando Las mañanitas. Los devotos acompañan este canto, de esta manera especial, saludan y homenajean a la Virgencita Azul. También en algunos lugares se prolonga 7 días más.

Los paraguayos que se encuentran lejos de su tierra, recuerdan esta festividad visitando y/o participando de una misa de una iglesia cercana bajo esta advocación o aquella que le es más significativa por motivos sentimentales, afectivos o históricos








lunes, 7 de noviembre de 2016

CELEBRACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LA PRESENTACIÓN DEL QUINCHE, PATRONA DE ECUADOR.

















El domingo 5 de noviembre, celebramos en la Casa Nazaret, de Guadalajara, la festividad de Nuestra Señora de la Presentación del Quinche, patrona de Ecuador. 

Nuestra Señora de la Presentación del Quinche, es una advocación mariana de la Iglesia Católica, cuya imagen se encuentra en el santuario de la parroquia El Quinche, en el Distrito Metropolitano de Quito, Ecuador. La Virgen tiene miles de fieles en el país y alrededor del mundo, quienes la definen como su madre y aún en el exterior, los migrantes ecuatorianos continúan celebrando su fiesta.

La imagen de Nuestra Señora de la Presentación del Quinche es una hermosa escultura en madera, tallada en el siglo XVI por don Diego de Robles, extraordinario artista de la escuela quiteña de arte, al que se deben también otras imágenes de María de gran popularidad y veneración.

La historia nos dice que, los indígenas de Lumbisí, un pequeño caserío que pertenecía al pueblo de Cumbayá, desearon tener una copia exacta de la Virgen de Guápulo, la cual se veneraba alrededor de 1586. Diego de Robles hizo entonces la imagen con madera de cedro, pero los Lumbisí no pudieron pagarle el precio convenido al no reunirlo, y éste la llevó a los indígenas oyacachis al enterarse que estos se interesaban en una imagen quienes le pagaron con tablones de fino de cedro que el escultor necesitaba para sus trabajos. Escogieron la hendidura de un peñasco de la cordillera y allí fue colocada la Virgen. Aquel nicho fue el primer santuario que tuvo la Virgen del Quinche. Los indígenas, vistieron la imagen según la costumbre española.

Cuentan que apenas la efigie ocupó el lugar, bandadas de cantoras avecillas revoloteaban constantemente entorno a ella alegrando todo el lugar con sus trinos. Y cuando al descender la noche se retiraban los pajarillos, un resplandor hermoso circundaba la imagen de María. También se dice que don Diego de Robles regresó un día a Oyacachi, los indígenas se regocijaron y le pidieron que se quedara unos días entre ellos, para construir en madera un altar para la Santísima Virgen, el artista se negó y emprendió el viaje de regreso a Quito, en un momento, al pasar por el puente de un caudaloso río, el caballo dio un salto y lo lanzó fuera de la silla, Robles iba a caer en lo más hondo de las aguas, de pronto, uno de sus pies se enredó entre los maderos del puente, y al verse a punto de perecer, clamó a la Virgen de Oyacachi; en ese instante atravesaban el puente dos caminantes que, movidos por piedad y compasión, se acercaron al desventurado y le sacaron del peligro; cuando el artista quiso darles las gracias, ellos ya habían desaparecido. El escultor comprendió que fue una gracia del cielo. Por eso decidió volver a Oyacachi y allí construyó el altar de la Virgen.

Pronto la Virgen de Oyacachi llegó a ser famosa en toda la comarca. Numerosas romerías de los pueblos vecinos comenzaron a frecuentar este sitio, antes desconocido. Por este motivo, los indígenas se vieron en la necesidad de construir una capilla o una pequeña iglesia para colocar en ella la imagen de la Virgen. Entonces comenzaron otros prodigios que comprobaban el deseo de la Virgen que se erigiese un santuario.

Más tarde el sabor popular enriquecerá los hechos con la leyenda de que la Virgen se les había aparecido antes a los indígenas del lugar en una cueva prometiendo librarlos de los peligrosos osos que devoraban a los niños. Los numerosos milagros que comenzaron a atribuírsele aumentaron sus fieles en toda la región. Cuenta la leyenda en torno a la imagen de la Virgen, que muchas veces vieron vacío el pedestal en la roca porque ella iba a socorrer a los enfermos, y al otro día se le volvía a ver en su lugar con los pies enlodados.

Quince años permaneció la imagen al cuidado de los indígenas hasta que en 1604, el obispo del lugar ordenó su traslado al poblado del Quinche, de donde finalmente tomó su nombre. Fue puesta en la iglesia parroquial, sin embargo, pronto tuvieron que pensar en la construcción de un templo más grande. En 1630 la sagrada imagen fue colocada en un nuevo santuario donde permaneció sin contratiempo por 200 años. Con el terremoto de 1869 el templo quedó en terribles condiciones pero quedó en perfecto estado la imagen de la Virgen. El templo hubo de ser reconstruido.

La última construcción del templo se remonta al año de 1905 y su consagración al año 1928. La imagen fue coronada canónicamente en 1943 y su fiesta se celebra el 21 de noviembre. En 1985, Roma declaró al Quinche Santuario Nacional del Ecuador.

La imagen, que es una fina talla en madera de cedro de unos 62 cm. de alto, está revestida por un amplio y lujoso ropaje de brocado cubierto de gemas, y bordado con hilos de oro y plata que solo dejan ver su rostro moreno y apacible. La Virgen lleva un cetro en la mano derecha y con la izquierda sostiene el Niño en actitud de bendecir, mientras sostiene una esfera de oro coronada por una cruz. A los pies de la imagen, la peana y la gran media luna, ambas de plata pura, y las pesadas coronas imperiales de oro y piedras preciosas, manifiestan la generosidad del pueblo ecuatoriano que gusta ver a su patrona resplandeciente, vestida siempre con las mejores galas. El rostro de Jesús evoca las facciones de los niños mestizos de aquellas sierras. Mestizo es el color de la Madre, síntesis del alma del inca y del español. Su fina nariz está enmarcada por un delicado rostro ovalado de labios delgados y boca pequeña; sus ojos achinados y su mirada triste con los párpados entrecerrados o caídos le confieren una dulzura única. Su advocación es tan popular en Ecuador, especialmente entre los indígenas que la llaman con afecto "La Pequeñita" a su protectora del cielo. Es de admirar la variedad de cantos que se entonan en honor de la Virgen del Quinche, con textos en quechua, en jíbaro y en otros dialectos de la región y también en castellano; muchos de ellos se cantan desde hace cuatro siglos. La imagen fue coronada en 1943 y su fiesta se celebra el 21 de noviembre. El templo actual fue declarado Santuario Nacional en 1985.

Oración a la Virgen de la Presentación del Quinche escrita por el Papa Francisco

Virgen María, Madre de El Quinche, escogida por Dios para darme a su Hijo y mostrarme el verdadero camino, atiende amorosa mi humilde oración.

Enséñame a amar, como lo hiciste tú, para vivir en paz y con serenidad; enséñame a esforzarme, como tú, Madre, para cumplir las metas señaladas por Dios;

Enséñame a entregarme, y ser para los demás, las manos de Dios. Enséñame a vivir con respeto a los hermanos ya que en ellos está la persona de Jesús; enséñame a orar para mantener el contacto con tu Hijo Divino; enséñame a descubrir y cumplir la voluntad de Dios, ser feliz y llegar a mi plenitud;

Enséñame, en fin, a ser buena persona para estar contigo, María, con Jesús, con el Espíritu Santo y con mi Padre Dios en la eternidad.


!!!Viva la Virgen del Quinche!!!!



Algunas fotos de la celebración;

La celebración la presidio Álvaro Ruiz Langa






































Preparación de la comida 
Hornado


MESA DE MIGRACIONES. PRIMERA SESIÓN CURSO 2016/17.



























Mesa de Migraciones. Primera sesión. Martes, 25 de octubre de 2016. Casa Nazaret.

El martes 25 de octubre de reunía de nuevo la Mesa de Migraciones, promovida por la Delegación Diocesana de Migraciones de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara. Comenzábamos así el curso 2016-17 en el que se van a tratar varios temas interesantes sobre el hecho migratorio.

El tema propuesto para este día fue “Evolución y papel de la mujer inmigrante en España”. La ponente fue María José Torres Pérez (Pepa). Durante aproximadamente dos horas fue desarrollando su ponencia, abierta a las intervenciones de los participantes. Lo hacía desde su experiencia personal en este campo, iniciada hace más de 10 años con el apoyo a distintos colectivos de mujeres que se iban organizando para dinamizar su ciudadanía activa.

El punto de partida de su exposición eran unos presupuestos que no hay que olvidar: no existe la mujer como abstracción, sino que existen las mujeres concretas, con sus propias realidades y culturas; existen diferencias entre ellas, que no se deben olvidar; es necesario rescatar los elementos emancipatorios que unen a todas; por  último, hay que descolonizar la visión que hay acerca de la diversidad.

Cuando  uno oye hablar de mujer inmigrante muchas imágenes se nos pueden venir a la cabeza: oportunidad, sufrimiento, maternidad, lucha por sus hijos, pobreza, diversidad, daño psicológico. Juventud, sueños… En todas estas visiones hay que superar dos miradas: la mujer migrante como víctima y la de que no tiene nada que decir. Las mujeres migrantes tienen mucho que decir y que reivindicar. No son objetos, son siempre sujetos.

Presentando una mirada desde los datos sociológicos, sólo en Madrid hay más de un millón de extranjeros, de ellos unos 300.000 nacionalizados. El 51% son mujeres (las nacionalidades más numerosas: rumanas, marroquíes, chinas, ecuatorianas, colombianas, búlgaras…). Desde la perspectiva del trabajo regularizado, según datos de 2010, el 42% de las mujeres provienen de América Latina. Si se pudiera presentar una fotografía sería la de mujeres jóvenes, con nivel medio de estudios, madres, reagrupadas, cabeza de familia (porque son las que siguen trabajando en la familia, con sueldos menores de 900€). En este colectivo, el mayor impacto lo ha supuesto la llegada de paraguayas que tienen una importante capacidad de organizarse.

Existe también una realidad muy dura: la de las mujeres “invisibles” “sin papeles”; muchas de ellas pasan por los CIES. Se “emplean”, sin contrato, en un gran porcentaje, en el servicio doméstico. ¿Cuál es su defensa? Organizarse.

Ante la pregunta de por qué migran las mujeres, las respuestas son varias: buscan una vida mejor; por dinero, pero no sólo eso; más libertad; salir de la violencia de sus países; por amor; por género, por maternidad… Básicamente llegan por dos vías: laboral y reagrupamiento familiar (aunque con un deseo de autonomía). Casi siempre atrapadas en las cadenas globales de cuidados (un mercado ocupado por mujeres; una discriminación que no termina nunca de agotarse).

Han sido precisamente las mujeres migrantes las que han sacado a la luz la necesidad de un trabajo digno. ¿Cómo se consigue eso? Pepa nos propone unas puntadas para avanzar en ese camino:
1.- Cortar distancias y saltar fronteras entre visibilidad e invisibilidad. Convivir.
2.- La escucha, la acogida, la relación y el cuidado de los vínculos personales. Sin imponer ritmos, sólo ir detectándolos. No olvidar que acoger nos “complica”.
3.- Reconocer al otro (y su cultura) como sujeto de la historia. Reconocer su ciudadanía, su derecho a tener derechos. Salir del etnocentrismo y romper el victimismo. Superar el patriarcalismo. Pensar juntos estrategias de supervivencia.

Terminamos nuestro encuentro con un diálogo en el que constatamos que es importante mirar más allá de nuestra propia ventana. Las personas son más que lo que podemos ver. Hemos de ponernos al lado del otro. Queda en el aire esta pregunta: ¿Se debería luchar por la “asociación” de los colectivos de mujeres migrantes?

Ángel Díaz Matarranz

Acerca de Pepa Torres Pérez

Soy Pepa Torres. Estoy en la mitad de la vida y más….y me gusta. Soy religiosa de la congregación Apostólicas del Corazón de Jesús. Soy filóloga, teóloga y educadora social. Vivo en una comunidad intercongregacional en el barrio multicultural de Lavapiés, con una compañera dominica de la Enseñanza y otra laica y formamos también una comunidad extensa con gente agnóstica de distintos credos religiosos comprometidas contra las fronteras y la precariedad y por los derechos de los migrantes que es la Red Interlavapiés.
-Actualmente trabajo como profesora invitada en el Instituto de Pastoral de Madrid y combino el activismo social y feminista con el acompañamiento a personas y grupos comprometidos en los contextos de exclusión. Mis líneas de investigación están relacionadas con la espiritualidad ignaciana con perspectiva de género, el diálogo intercultural e inter-espiritual, la experiencia de Dios en la periferias y la dimensión místico-política de la fe y la Teología feminista y las luchas migrantes.
Con mi blog pretendo favorece un espacio de información, comunicación y reflexión compartida entre quienes transitamos fronteras y creemos en la mística de la dignidad humana, sea cual sea nuestra tradición cultural y religiosa de procedencia. (informaciónobtenida de http://blogs.periodistadigital.com/pepa-torres-perez.php/2016/02/22/acerca-de-pepa-torres-perez)

Blog de Pepa; http://pepatorresperezblog.blogspot.com.es/




lunes, 24 de octubre de 2016

CELEBRACIÓN DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS, PATRÓN DE PERÚ

La Imagen del Señor de los Milagros en la Parroquia de
S. Juan de Avila, Guadalajara, España


Procesión por las calles de Guadalajara












El domingo 23 octubre, celebramos en la Parroquia de san Juan de Avila, de Guadalajara, la festividad del Señor de los Milagros, patrón de Perú. Muchos peruanos residentes en Guadalajara acompañaron a su patrón en la Misa y la procesión por las calles de Guadalajara. 

En torno al 18 de octubre de cada año los peruanos de todo el mundo se reúnen en torno a esta celebración popular. Miles de peruanos acompañan las andas en un claro acto de fervor religioso.

La historia de la sagrada imagen que cada octubre sale en andas a recorrer, en procesión, las calles de la vieja Lima tuvo su inicio en el mural del cual partió toda la tradición y fe que despierta desde hace más de tres siglos el Señor de los Milagros.

Según relata el historiador Rubén Vargas Ugarte en su libro “Historia del Santo Cristo de los Milagros”, un antiguo documento del monasterio de Las Nazarenas acredita que para 1651 la imagen ya estaba pintada.

Fue un esclavo negro de la casta de Angola el que pintó con la técnica del temple a Cristo crucificado sobre una pared del otrora barrio de Pachacamilla, a mitad del siglo XVII. Aquel muro de adobe cobró renombre luego de que no cayera durante los terremotos que azotaron la urbe en 1655 y 1687.

El virrey Conde de Lemos mandó borrar la imagen, pero los trabajadores que lo intentaron desistieron por diferentes y súbitas iluminaciones. Tras ello, el mismo virrey ordenó pintar alrededor del Cristo a la Virgen María, San Juan, al Padre y al Espíritu Santo.

Justo después del sismo de 1687, sale en procesión por primera vez una copia de la imagen, por interés de Sebastián de Antuñano, que había comprado el terreno donde se reunía la cofradía Angola y en el que hoy se yergue el Santuario de Las Nazarenas, en el Cercado de Lima.

El terremoto de 1746 tampoco tumbó el muro, aunque dejó en ruinas a la capital. Con ello, la fe en el Cristo Moreno quedaba cimentada. El mural se puede ver todo el año en Las Nazarenas.

!!VIVA EL SEÑOR DE LOS MILAGROS!!!!



Imagen original del Señor de los Milagros, en Lima, Perú. 


Imagen del Señor de los Milagros que recorre en procesión las calles de Lima



JORNADA DE CONCIENCIACIÓN SOBRE TRATA




EL GRUPO INTERECLESIAL SOBRE TRATA ORGANIZA UNA JORNADA DE CONCIENCIACIÓN EN LA 
PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL PILAR DE MADRID.






Izquierda, María Francisca Sánchez Vara, directora de la sección de Mujeres en la calle y Trata.




Martina Kaplún de la Fundación Cruz Blanca




En el centro Pilar Casas de la Fundación Amaranta



Moderada por Tania García, primera izquierda,  siguientes; Conchi Jiménez de Villa Teresita, Alicia Martel de las Oblatas del Santísimo Redentor y Marta González de Proyecto Esperanza Adoratrices.


José Luis Segovia, Vicario de Pastoral Social e Innovación de la archidióces Madrid  y
Jose Luis Pinilla, 
Director de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española.



El Grupo Intereclesial sobre Trata, integrado por CONFER, Cáritas Española, Justicia y Paz, la Fundación Cruz Blanca, la Fundación Amaranta y la Comisión Episcopal de Migraciones, organiza una jornada de concienciación en la parroquia Nuestra Señora del Pilar (Juan Bravo, 40) este sábado, 22 de octubre, pocos días después del Día Europeo contra la Trata (18 de octubre). Bajo el lema La trata de seres humanos, una realidad invisible, el encuentro se desarrollará de la siguiente forma:
  • 10:00 horas. Recepción
  • 10:30 horas. Presentación y oración
  • 10:45 horas. Ponencias, presentadas por Carmen Luisa González de Justicia y Paz
    • La trata, ¿qué es?, por Martina Kaplún de la Fundación Cruz Blanca
    • Desafíos y compromiso cristiano, por Pilar Casas de la Fundación Amaranta
  • 11:45 horas. Descanso
  • 12:15 horas. Mesa de testimonios, moderada por Tania García
    • Detección e intervención en la calle, por Conchi Jiménez de Villa Teresita
    • Acogida y atención en los hogares, por Alicia Martel de las Oblatas del Santísimo Redentor
    • El impacto del marco jurídico y las políticas públicas en el proceso de recuperación de las mujeres víctimas de trata, por Marta González de Proyecto Esperanza Adoratrices
  • 13:00 horas. Diálogo abierto
  • 13:30 horas. Conclusiones y cierre, a cargo del vicario de Pastoral Social e Innovación de la archidiócesis de Madrid, José Luis Segovia

martes, 18 de octubre de 2016

CELEBRACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE APARECIDA, PATRONA DE BRASIL































El pasado 15 de octubre celebramos en la Parroquia de la Santa Cruz de Marchamalo, la festividad de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil. Como años anteriores muchos brasileros acudieron a esta localidad para celebrar a su patrona. Entre ellos esta vez hemos contado con la presencia dos Jesuitas uno de Brasil y otro de Ecuador, que concelebraron la misa con D. Miguel el párroco.

La historia cuenta que en el año 1717, El gobernador de Sao Paulo y Minas Gerais, don Pedro de Almeida y Portugal, Conde de Assumar, pasó por la villa de Guaratinguetá camino a villa Rica. Por tal motivo, los pobladores del lugar, queriendo agasajar al invitado, solicitaron a tres pescadores, Domingos Garcia, Filipe Pedroso e João Alves, una provisión de peces.

Estos hombres se encontraban en el río Paraiba, arrojando sus redes en el agua, cuando de repente al levantar una de ellas, encontraron una figura rota de terracota de la Virgen de la Concepción, de tan solo 36 cm. Primero hallaron el cuerpo y al arrojar otra vez la red lograron ubicar la cabeza. Luego del suceso, la pesca, que hasta ese momento había sido escasa, fue tan abundante, que tuvieron que volver a la costa por el peso que tenían sus pequeñas embarcaciones.

Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le realizó un pequeño altar, unos años después crearon un oratorio, lugar que era visitado por todos los lugareños.
El 5 de mayo de 1743, se comenzó a construir un templo, que se inauguró el 26 de julio de 1745, venerando a la Virgen bajo la invocación de Nuestra Señora Aparecida.

El pueblo de Nuestra Señora Aparecida se encuentra a unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo.

Se ignora completamente como es que la imagen fue a parar al río, pero si se conoce su autor, un monje de Sao Paulo, llamado Frei Agostino de Jesús quien la moldeo en el año 1650.

La Virgen es de color moreno y esta vestida con un manto grueso bordado, sus manos se ubican en el pecho en posición de oración, fue coronada solemnemente en 1904, por don José de Camargo Barros, obispo de Sao Paulo.

El 16 de julio de 1930, Pío XI la declaró a Nuestra Señora Aparecida patrona de Brasil. El día 4 de julio de 1980, el Papa Juan Pablo II visito el santuario y le dio el título de Basílica.