lunes, 8 de febrero de 2016

JORNADA DE REFLEXIÓN CONTRA LA TRATA DE PERSONAS









Hoy 8 de febrero se celebra la segunda jornada de reflexión contra la Trata de Personas.


La  Jornada Internacional  de  Oración  Contra  la  trata,   evento  anual  para  concienciar  sobre  este  fenómeno,  fue  instituido  el  año  pasado por el Papa  Francisco. Dicho evento se    celebra  el  día  08  de  febrero,  festividad  de  Santa  Bakhita,  esclava  sudanesa canonizada en el  año  2000. 
Desde  la  Delegación Diocesana Migraciones  os  hacemos  llegar  nuestra  invitación para  celebrar  en  vuestras  parroquias la Jornada Internacional  de  Oración  Contra  la  Trata
El objetivo de  esta   segunda Jornada,  es el de sensibilizar  de  forma  más  aguda acerca de este fenómeno y  reflexionar sobre  la  violencia y  la  injusticia de las  que son  víctimas en  todo  el  mundo millones de personas  que  no  tienen  voz,  no  cuentan, no son nadie: son  solos  esclavos. 
Al mismo  tiempo  pretende  dar  respuesta  a  esta  forma  moderna de  esclavitud mediante  acciones  concretas. Por  eso hay  que  reafirmar,   por  un  lado,   la  necesidad  de  garantizar  los derechos, la  libertad y  dignidad a  las  víctimas  de la  trata  y de  la esclavitud y por otro  denunciar  organizaciones criminales y  en general  a  quienes  usan  y  abusan  de la  pobreza y de la  vulnerabilidad de  estas  personas para  convertirlas  en  objeto de placer  o de  lucro.
Os  enviaremos material  para  que  podáis incorporar a la  celebración.
- Cartel  de la  Jornada
- Tríptico  contra  la  trata.
Os  invitamos  a  participar de la Vigilia de Oración Contra La Trata de  Personas que,  por  motivos  de  agenda , se  va a  celebrar  el  día 14  de  febrero   de 2016 a las 19:00, en la Parroquia San Pedro Apóstol en Guadalajara. Contaremos  con  la participación del  señor  Obispo  de  nuestra  diócesis  Don Atilano. 
Recibid un cordial saludo.

             Rousiane Souza de Meireles                                 Rosinei Kuffel Gabriel
Repres. de Trata de personas en la Diócesis                        Delegada Diócesina de Migraciones








domingo, 10 de enero de 2016

JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO - 17 DE ENERO DE 2016






Con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2016 se van organizar diversos actos en Guadalajara y Azuqueca de Henares:








Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2016


GUADALAJARA

Emigrantes y refugiados: construyamos caminos de misericordia

PROGRAMACIÓN:

11 enero, lunes: RUEDA DE PRENSA, Casa Nazaret, Avda. Venezuela, 9; 10:00 h.
13 enero, miércoles: ACTO INTERRELIGIOSO, Centro Islámico Alcarreño La Paz,
                                                                                  C/ Colombia, 3; 18:15 h.
17 enero, domingo: CELEBRACIÓN JORNADA, Parroquia María Auxiliadora, 11:30 h.
17 enero, domingo: ACTO INTERCULTURAL, Salón de Actos Colegio Salesiano, 12:30 h.


Colabora: Delegación Diocesana de Migraciones, Guada Acoge, Caritas y Accem







Jornada mundial del emigrante y refugiado 2016

AZUQUECA DE HENARES

Emigrantes y refugiados: construyamos caminos de misericordia

PROGRAMACIÓN:

15 enero, viernes: ACTO INTERRELIGIOSO,  Centro Ocio “Rio Henares”, 20:00 h.

17 enero, domingo: CELEBRACIÓN JORNADA, Parroquia de San Miguel, 12:30 h.

23 enero, sábado: ACTO INTERCULTURAL, Casa de Cultura, 17:00 h.


Colabora: Ayuntamiento de Azuqueca de Henares, Delegación Diocesana de Migraciones, Guada Acoge, Caritas y Accem


Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado - 2016

Queridos hermanos y hermanas

En la bula de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia recordé que «hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre» (Misericordiae vultus, 3). En efecto, el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta «en casa» en la única familia humana. De este modo, la premura paterna de Dios es solícita para con todos, como lo hace el pastor con su rebaño, y es particularmente sensible a las necesidades de la oveja herida, cansada o enferma. Jesucristo nos habló así del Padre, para decirnos que él se inclina sobre el hombre llagado por la miseria física o moral y, cuanto más se agravan sus condiciones, tanto más se manifiesta la eficacia de la misericordia divina.

En nuestra época, los flujos migratorios están en continuo aumento en todas las áreas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan. Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. Si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. Además, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos. Más que en tiempos pasados, hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales.

Sobre la base de esta constatación, he querido que la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de 2016 sea dedicada al tema: «Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia». Los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuestión que se impone es la superación de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos. Todos los días, sin embargo, las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. Sea de grandes o pequeñas dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea sólo una vida.

Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos ecuamente entre todos. ¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?

En este momento de la historia de la humanidad, fuertemente marcado por las migraciones, la identidad no es una cuestión de importancia secundaria. Quien emigra, de hecho, es obligado a modificar algunos aspectos que definen a la propia persona e, incluso en contra de su voluntad, obliga al cambio también a quien lo acoge. ¿Cómo vivir estos cambios de manera que no se conviertan en obstáculos para el auténtico desarrollo, sino que sean oportunidades para un auténtico crecimiento humano, social y espiritual, respetando y promoviendo los valores que hacen al hombre cada vez más hombre en la justa relación con Dios, con los otros y con la creación?

En efecto, la presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. ¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?

La revelación bíblica anima a la acogida del extranjero, motivándola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo. Muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegría de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad. Ellos han reconocido la voz de Jesucristo: «Mira, que estoy a la puerta y llamo» (Ap 3,20). Y, sin embargo, no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional.
Ante estas cuestiones, ¿cómo puede actuar la Iglesia si no inspirándose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia.

En primer lugar, ésta es don de Dios Padre revelado en el Hijo: la misericordia recibida de Dios, en efecto, suscita sentimientos de alegre gratitud por la esperanza que nos ha abierto al misterio de la redención en la sangre de Cristo. Alimenta y robustece, además, la solidaridad hacia el prójimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios, «que fue derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo» (Rm 5,5). Así mismo, cada uno de nosotros es responsable de su prójimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir.
En esta perspectiva, es importante mirar a los emigrantes no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los deberes en relación con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del país que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes. A pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensión política y normativa, a las implicaciones económicas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la promoción de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y transforman a toda la humanidad.

La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen. Este proceso debería incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los países del cual salen los emigrantes y los prófugos. Así se confirma que la solidaridad, la cooperación, la interdependencia internacional y la ecua distribución de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las áreas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución.
Sobre esto es indispensable que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes.

Nadie puede fingir de no sentirse interpelado por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y niños como trabajadores en la construcción, en la agricultura, en la pesca y en otros ámbitos del mercado. Cuántos menores son aún hoy obligados a alistarse en las milicias que los transforman en niños soldados. Cuántas personas son víctimas del tráfico de órganos, de la mendicidad forzada y de la explotación sexual. Los prófugos de nuestro tiempo escapan de estos crímenes aberrantes, que interpelan a la Iglesia y a la comunidad humana, de manera que ellos puedan ver en las manos abiertas de quien los acoge el rostro del Señor «Padre misericordioso y Dios te toda consolación» (2 Co 1,3).

Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la raíz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen María, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san José, que vivieron la amargura de la emigración a Egipto. Encomiendo también a su intercesión a quienes dedican energía, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre todo, les imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Vaticano, 12 de septiembre de 2015, memoria del Santo Nombre de María







jueves, 17 de diciembre de 2015

DIA MUNDIAL DEL MIGRANTE


18 DICIEMBRE 2015

Día internacional de las Migraciones

En este 18 de Diciembre, Día Internacional de las Migraciones, la Mesa de las Migraciones, que cada trimestre convoca la Delegación Diocesana de Migraciones, en la que están representadas las distintas instituciones sociales de la Diócesis Sigüenza-Guadalajara (Cáritas, ACCEM y Guada Acoge), así como, representantes de los Arciprestazgos y personas con interés en el fenómeno migratorio, queremos hacernos eco de los millones de personas que por motivos ajenos a su voluntad han iniciado un proceso migratorio, tanto las procedentes de Siria como del resto del mundo.

La dramática situación que se vive dentro y fuera de las fronteras europeas en relación con las personas solicitantes de asilo y la urgencia humanitaria que se ha desencadenado este verano en los campos de refugiados, ha seguido propiciando el desarrollo de un posicionamiento común de nuestras organizaciones de Iglesia, dando un paso más en la reflexión sobre migraciones.

Tal y como han señalado en notas de prensa las instituciones eclesiales de carácter nacional  “no podemos, ni debemos, quedarnos sólo en una respuesta de emergencia a todas esas personas que, efectivamente, necesitan de nuestra protección. La realidad que hoy vivimos es el resultado de una falta de políticas coherentes que aborden la complejidad de las causas que motivan la movilidad humana”.

El espíritu que nos mueve, en el contexto de la Nueva Evangelización y el año Jubilar de la Misericordia,  debería de estar inspirado en las siguientes reflexiones:

La parroquia como lugar de encuentro enriquecedor para todos y todas. 
La superación de la visión de una “solidaridad de huracán”, superficial y cortoplacista (Hch. 3,6).
El cambio de mirada, que nos ofrece Jesús en el buen samaritano. Son ellos los que nos enriquecen, cuestionan y sensibilizan. 
Lo más importante no es ayudarles hoy sino garantizar las condiciones de supervivencia y sus proyectos de futuro. 
Debemos implicarnos en proyectos de largo alcance, tanto en el tiempo como en el espacio, es decir, hacerlo como proyecto de vida. 
Lo importante no es llenar espacios sino iniciar procesos. 

En atención a lo anterior, en nuestra diócesis nos unimos al marco común de actuación con las personas migrantes: “HOSPITALIDAD + DIGNIDAD = MIGRANTES CON DERECHOS” para ofrecer una respuesta global y coordinada a la realidad de las migraciones en nuestro país, que se ha visto agravada en los últimos meses con la aparición de nuevos escenarios en el seno de la Unión Europea. Así mismo, nos unimos al mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”.
                                                                                            

Delegación Diocesana de Migraciones

MESA DE LAS MIGRACIONES




Algunas imágenes de la Mesa de Migraciones del pasado día 2 de diciembre:


Jose Luis Pinilla,
Director de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española













jueves, 3 de diciembre de 2015

MEMORIA DEL CORAZÓN





Memoria del Corazón es un breve resumen del paso de la hermana Norma Kleinubing por la Diocesis de Sigüenza- Guadalajara, desde el año 2003 al 2015. Durante estos 12 años, al frente de la Delegación Diocesana de Migraciones, ha realizado una intensa actividad marcada por el contacto con la gente. Gracias Norma por todo. Hasta siempre.


“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá de los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad” Jorge Luis Borges



miércoles, 2 de diciembre de 2015

VIRGEN DEL QUINCHE





























El pasado día 21 celebramos la Fiesta de la Virgen del Quinche, una de las vírgenes más veneradas en Ecuador. Un grupo numeroso de ecuatorianos se han reunido, como cada año, para hacerle los honores a su patrona. Una procesión, una misa, bailes populares, grupos folclóricos, comida y ritmos de Ecuador, son los ingredientes que se conjugan para que esta fiesta sea lo más cercana a la celebración popular que cada año atrae a miles de peregrinos en Ecuador.

Para que el que no conoce la historia de esta devoción ponemos un breve resumen: 

La imagen de Nuestra Señora de la Presentación del Quinche es una hermosa escultura en madera, tallada en el siglo XVI por Don Diego de Robles, extraordinario artista al que se deben otras imágenes de María de gran popularidad y veneración.

Según algunos testimonios, la Virgen se apareció a los indios en una cueva prometiéndoles librarlos de los peligrosos osos que devoraban a los niños. Por otra parte, los que habían encargado la confección de la imagen a Don Diego, no le pagaron por ella, por lo que decidió entonces dársela a los indios oyacachis a cambio de unos tablones de fino cedro que este necesitaba para sus trabajos. Los caciques quedaron admirados cuando vieron llegar a Diego Robles con la imagen de la Virgen a cuestas y reconocieron en ella los mismos rasgos de la Señora que se les había aparecido y les había hablado en la cueva. Sin duda, la Virgen quiso visitar primero a sus hijos mas pobres para atraerlos al Señor de los Señores quien ella lleva en sus brazos.

Quince años permaneció la imagen al cuidado de los indios hasta que en 1604, el obispo del lugar ordenó su traslado al poblado del Quinche, de donde finalmente tomó su nombre. La imagen, que es una fina talla en madera de cedro de unos 62 cm. de alto, está revestida por un amplio y hermoso ropaje de brocado cubierto de gemas, y bordado con hilos de oro y plata que sólo dejan ver su rostro moreno y apacible. La Virgen lleva un cetro en la mano derecha y con la izquierda sostiene el Niño en actitud de bendecir, mientras sostiene una esfera de oro coronada por una cruz.

A los pies de la imagen, la peana y la gran media luna, ambas de plata pura, y las pesadas coronas imperiales de oro y piedras preciosas, manifiestan la generosidad del pueblo ecuatoriano que gusta ver a su patrona resplandeciente, vestida siempre con las mejores galas. El rostro de Jesús evoca las facciones de los niños mestizos de aquellas sierras. Mestizo es el color de la Madre, síntesis del alma del inca y del español. Su fina nariz está enmarcada por un delicado rostro ovalado de labios delgados y boca pequeña; sus ojos achinados y su mirada triste con los párpados entrecerrados o caídos le confieren una dulzura única. Por eso esta advocación es tan popular en Ecuador, especialmente entre los indios que llaman con afecto "la Pequeñita" a su protectora del cielo.

Es de admirar la variedad de cantos que se entonan en honor de la Virgen del Quinche, con textos en quechua, en jíbaro y en otros diversos dialectos de la región y también en castellano; muchos de ellos se cantan desde hace cuatro siglos. La imagen fue coronada en 1943 y su fiesta se celebra el 21 de noviembre. El templo actual fue declarado Santuario Nacional en 1985.

!!!!VIVA LA VIRGEN DEL QUINCHE!!!!



miércoles, 28 de octubre de 2015

MESA DE MIGRACIONES


PRIMERA SESIÓN MESA MIGRACIONES.
ALGUNOS PARTICIPANTES.

















ORGANIZACIÓN


Ø  Delegación Diocesana de Migraciones.

DESTINATARIOS / INTERLOCUTORES

Ø  Los diversos ámbitos eclesiales como los arciprestazgos, las parroquias, Caritas, equipo de coordinación de la Delegación, Grupo ENVIO; instituciones y asociaciones que trabajan con la población inmigrante; autoridades y servicios públicos; la población en general sea nacional o extranjera.

OBJETIVOS

1.                       Crear un espacio que permita reunir a personas e instituciones para el estudio,  debate y profundización de temas relacionados con el fenómeno migratorio.

2.            Contribuir a la sensibilización de la comunidad civil y eclesial; aportar en la formación de la opinión pública; ofrecer orientaciones para la pastoral de las migraciones.

RESPONSABLES

Ø  Delegación Diocesana de Migraciones con su equipo de coordinación local multicultural, y equipo ampliado con representantes de los Arciprestazgos, Guada Acoge, Caritas Diocesana y ACCEM.


                              MESAS PROGRAMADAS PARA ESTE CURSO:

PRIMERA SESIÓN:

a)     FECHA Y LUGAR
-          El 13 de octubre de 2015, de las 17: 00hs a las 19:30hs, en el Centro Diocesano “Casa Nazaret”, Avda. de Venezuela, 9, 19005 Guadalajara.
b)     TEMA
       El mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Migraciones 2016, lema:      “Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”
c)      PRESENTA
              D. Braulio Carlés Barriopedro y  Rosinei Kuffel
d)     -       Todo los participantes extraen líneas de orientación pastoral para las parroquias.
e)      MODERA
-          D. Jesús Sánchez López y José Luís Albares

SEGUNDA SESIÓN:

      a)   FECHA Y LUGAR
-          El 01 de diciembre de 2015, de las 17:00hs a las 19:00hs, en el Centro Diocesano “Casa Nazaret”, Avda. de Venezuela, 9, 19005 Guadalajara.
b)     TEMA
“El contexto mundial de las migraciones actuales, con un enfoque especial a la emigración de los países africanos y Síria”.
 c) PRESENTA
José Luis Pinilla Martín – Director del Secretariado de la Comisión Episcoal de Migraciones.        
d)   MODERA
-           D. Ricardo Gonzáles Rozas y D. Jesús Ferreras Somolinos

TERCERA SESIÓN:

       a)  FECHA Y LUGAR
-          El 23 de Febrero de 2016, de 17:00hs a 19:00hs, en el Centro Diocesano “Casa Nazaret”, Avda. de Venezuela, 9, 19005 Guadalajara.
       b)  TEMA
“El Magisterio de la Iglesia sobre la Nueva Evangelización en los contextos actuales de las migraciones”.
       c)  PRESENTA
       D.  Pedro Mozo Martínez
       d)  MODERA
-     D. Antonio Mayor Bermejo y  María Concepción Carrasco -Conchi

CUARTA SESIÓN:

       a)  FECHA Y LUGAR
-          El 26 de Abril de 2016, de 17:00hs– 19:00hs, en el Centro Diocesano “Casa Nazaret”, Avda. de Venezuela, 9, 19005 Guadalajara.
b)     TEMA
El proceso de integración y convivencia de los nacionales e inmigrantes. (Dificultades y ventajas). ¿Cual es el papel de la Iglesia y de la sociedad civil?

       c)  PRESENTA
       Esperanza de Pinedo –  Migraciones de Confer Española.
        d)  MODERA – Coordina
-          D. Juan Minguez Minguez  y  D. Angel Díaz  Matarránz



miércoles, 21 de octubre de 2015

ENVÍO: ENCUENTROS INTERCULTURALES DE VIDA, INTEGRACIÓN Y ORACIÓN.



Rosinei Kuffel Gabriel y Norma Kleinubing


Rosinei dirigiéndose a los asistentes

El pasado día 26 de septiembre empezamos las actividades del nuevo curso con los encuentros ENVÍO.

¿Que es ENVÍO?:
ENCUENTROS INTERCULTURALES DE VIDA, INTEGRACIÓN Y ORACIÓN.

¿En que consiste?:
- Misa y Asamblea de bienvenida “ENVÍO” 2015- 2016.

¿Dónde se realizan estos encuentros?
Casa Nazaret, Avda. de Venezuela, 09 – Guadalajara

¿Quién es el responsable de estos encuentros?
 Equipo Delegación Diocesana de Migraciones

En este primer encuentro contamos con la presencia de un jesuita brasileño, el padre Junior, que se acerco desde Madrid para conocernos. El presidió la celebración.

En este encuentro nos dirigió unas palabras la nueva responsable de la Delegación de Migraciones, la religiosa escalabriniana Rosinei Kufel Gabriel que viene a sustituir a la hermana Norma Kleinubing.



Con expectación ha comenzado hoy este Nuevo Curso. Vemos ésto como una nueva emocionante ocasión que significa nuevas expectativas, nueva Delegada y nuevos retos. Si nos organizamos bien, tenemos la oportunidad de hacer las cosas muy bien y de no cometer errores.

También el Nuevo Curso significa Nuevas Amistades. Significa nuevas caras. Con toda probabilidad nos encontraremos a nuevos compañeros o quizás seas tú el nuevo. En cualquier caso, ésta es una magnífica oportunidad de conocer gente interesante y hacer nuevos amigos. Recuerda que, a pesar de todo, las primeras impresiones cuentan; así que, ¡deja buena huella desde el primer día!

Nueva Rutina: Las vacaciones suelen ser un periodo desordenado y sin rutina establecida. El nuevo curso es un gran momento para reestablecer una rutina que se ajuste a nosotros y que nos ayude a cumplir objetivos. 

Nuevas Formas de Encuentro: Tanto si tus técnicas fueron exitosas en el pasado como si no, el principio de un nuevo curso es el mejor momento para probar nuevas herramientas que puedan ayudarnos a hacer un uso más efectivo de nuestro tiempo. Existen cientos de alternativas;  
¿Por qué no probar unas cuantas y ver cuál es la que mejor se adapta a nosotros?

Nuevos Retos: El nuevo curso trae consigo nuevos desafíos que pueden servir para madurar tanto  como personalmente, midiendo hasta dónde somos capaces de llegar. Es importante que asumamos estos retos desde el primer momento y salgamos de nuestra zona de confort para ir un paso más allá. ¡Querer es poder!

Pero sobre todo lo que nos impulsa en este curso es:

Una Misma Ilusión: Una de las únicas cosas que no deben cambiar con el nuevo curso es la ilusión. Un nuevo curso significa que estamos un paso más cerca de nuestro objetivo final. Es importante recordarnos a nosotros mismos de vez en cuando cuáles son nuestros objetivos y por qué estamos dónde estamos. Esto debe ser motivación suficiente para empezar un nuevo curso con ganas. Si no lo es, quizás sea el momento de plantearnos alternativas y cambios de rumbo.

Comparte tu opinión, ¿tienes ganas de empezar el nuevo curso? ¿Qué es lo que más ilusión te hace del comienzo de curso?

Terminamos con una oración:

SEÑOR, amanece un nuevo día. Y con él, un nuevo curso.
Un día que se ha hecho posible gracias a tu amor.
Lo has vestido con tu mirada de creador y padre,
Le has dado todo tu esplendor y belleza,
aunque haya días fríos y con lluvia.
Tú nos has dado este nuevo amanecer,
esta mañana de hoy para seguir viviendo,
para seguir aprendiendo
que Tú amaneces para todos por igual
Al iniciar el curso, toma mi vida, Señor,
con ella yo te alabo.
Al alba tempranera se asoma mi oración,
a través de la luz de la mañana,
ten presente mi oración
para pedirte que tus ojos
le presten a mis ojos su visión.
No dejes que, según avancen los días,
mis pasos se extravíen;
no dejes que te olvide;
no permitas que desconfíe de Ti
y de tu amor para conmigo.

No dejes que termine perdido/a
entre la trama
de tanta bagatela inútil, 
de tantas componenda como tejen a mi alrededor.
Haz que yo no sea este curso de los que no juegan limpio,
De los que no dicen verdad.
Ven, Tú, Señor, a mi vida, en este curso nuevo.
Sé tú mi amigo y compañero de jornada.
Cuando me encuentre con los otros
haz que sepa ver tu rostro escondido en el suyo,
aunque duela, aunque cueste.
Por eso, amplía mi visión,
 abre mi ventana interior.
Ayúdame a no volver la mirada,
a ser sincero y a mirar de frente.
Que tu rostro se refleje también en el mío.
Ayúdame, Señor,
a encontrar las palabras y los gestos oportunos,
para que nadie salga herido,
sino reconocido como hermano o hermana
y compañeros de camino.

 Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo...